Guía técnica · Protección eléctrica

Relé térmico: qué es y por qué tu motor sigue quemándose

Tener un relé térmico instalado no es lo mismo que tenerlo protegiendo de verdad. El ajuste, la clase de disparo y la detección de falla de fase son lo que marca la diferencia entre protección real y una formalidad en el panel.

Qué protege (y qué no protege) un relé térmico

Un relé térmico protege contra sobrecarga sostenida: una corriente por encima de la nominal del motor durante un tiempo prolongado, que terminaría sobrecalentando los devanados. No está pensado para proteger contra corto circuito — esa función la cubre el elemento de protección aguas arriba (fusible o breaker) — y por eso casi siempre se instala en conjunto con un contactor y una protección de corto circuito, no de forma aislada.

Cómo se ajusta correctamente

El dial de ajuste del relé térmico debe fijarse a la corriente nominal real del motor (FLA), tomada de su placa de datos — no a la corriente del breaker, no a un valor redondeado "por si acaso". Un ajuste por encima del FLA real deja al motor sin protección efectiva (va a permitir una sobrecarga antes de dispararse); un ajuste por debajo provoca disparos falsos en operación normal, lo que lleva a muchos técnicos a subir el ajuste "para que deje de molestar" — y ahí es exactamente donde el motor queda desprotegido de verdad.

Clase de disparo: el dato que casi nadie revisa

La clase de disparo (10, 20, 30) indica cuánto tiempo tolera el relé una corriente de rotor bloqueado antes de disparar: la clase 10 dispara más rápido (pensada para motores con arranque corto), mientras que la clase 20 o 30 tolera arranques más largos o pesados (cargas de alta inercia, compresores, algunas bombas) sin disparar en falso durante el arranque normal. Un relé con una clase de disparo demasiado rápida para el perfil de arranque real de tu motor puede estar interrumpiendo arranques legítimos; uno con clase demasiado lenta para el motor puede dejarlo expuesto más tiempo del que su aislamiento tolera ante una falla real.

Falla de fase: el punto ciego de los relés térmicos más básicos

Un motor trifásico que pierde una fase (por una conexión floja, un fusible abierto, o un contacto defectuoso) sigue intentando girar con las dos fases restantes, consumiendo una corriente desbalanceada que puede quemarlo en minutos — y un relé térmico bimetálico básico, de diseño simple, no siempre detecta ese desbalance a tiempo si la corriente total todavía no supera el ajuste de sobrecarga. Los relés térmicos electrónicos y los guardamotores modernos sí incluyen detección de desbalance de fase como función adicional — vale la pena confirmar si el modelo instalado la tiene, sobre todo en motores críticos para la producción.

Por qué el motor sigue quemándose aunque "tenga térmico". Las tres causas más comunes son: un ajuste incorrecto (por arriba del FLA real, o subido manualmente tras disparos molestos), una clase de disparo que no corresponde al perfil de arranque real del motor, o una falla de fase que el relé instalado simplemente no está diseñado para detectar. Revisar estas tres cosas suele costar menos que una sola bobina quemada.

Busca relés térmicos, guardamotores y contactores, y consulta sus distribuidores oficiales.

Ir al buscador →